lunes, 8 de febrero de 2016

Segundo día: 01/01/2.016


Al ser 1 de Enero era un día complicado, ya que la inmensa mayoría de los lugares visitables estaban cerrados. Lógico por otro lado.
Estuvimos a punto de perder el desayuno del hotel, pues nos despertamos tardísimo. Suerte que ese día daban servicio hasta las 11:30 h, y así pudimos disfrutar del buffet. Por cierto, destacar de forma especial la amabilidad y profesionalidad de l@s emplead@s.

Decidimos caminar, simplemente pasear y observar: los edificios, la naturaleza, la gente; sin prisas y sin un objetivo claro más que pasear y dejar pasar el tiempo.
El recorrido que hicimos fue éste , más o menos unos 7 km. :

Desde el Hotel, por calle Arenal llegamos a la plaza de Celenque donde  se encuentra la que fue la Capilla del  Monte de Piedad, actualmente Caja Madrid, que por lo visto se quiere convertir en un hotel de lujo de más de 200 habitaciones.
Según dicen en el siglo XIX, se echaron abajo gran cantidad de edificios históricos y de algunos tan solo se conservan restos que no encajan nada bien con el entorno. Como ejemplo de uno de estos estropicios, el del  edificio de Caja Madrid, en la plaza de Celenque,  donde al fondo tan solo queda un pórtico, restos de esa Capilla del Monte de Piedad, construida en 1733 por Pedro de Ribera.


El punto 2 de nuestra parada fue la Plaza de las Descalzas Reales y su Monasterio.

Este Monasterio es del siglo XVI, período Renacentista. Ocupa el antiguo palacio donde residieron Carlos I e Isabel de Portugal y donde nació, en 1535, su hija doña Juana, quien se encuentra sepultada en una capilla, con escultura funeraria orante realizada por Pompeyo Leoni. Fue doña Juana la que fundó en 1557 este convento de monjas franciscanas descalzas. Muchas damas pertenecientes a la nobleza se recluían en este monasterio y llevaban consigo el ajuar. Por este motivo, conserva una gran colección de pinturas, tapices e imaginería religiosa. En el interior se mantiene la estructura y muchos elementos decorativos del palacio plateresco. Del siglo XVII se conservan pinturas al fresco en la escalera y en la Capilla del Milagro. Destacan los tapices tejidos sobre cartones de Rubens, representando la Apoteosis de la Eucaristía y cuadros de artistas como Tiziano, Sánchez Coello, Brueghel o Luini, entre otros.

Sólo durante la Guerra Civil el Convento de las Descalzas Reales no se usó con fines religiosos. Sus pertenencias fueron protegidas, y por eso, aunque las contiendas causaron algunos desperfectos en la estructura, todas las obras se conservaron en perfectas condiciones.

El monasterio se compone de:

  • La Iglesia. Su construcción tuvo dos nombres propios, Juan Bautista de Toledo y Francesco Paciotto. Aquí se encuentra el retablo mayor, creado por Gaspar Becerra, el cual se hizo en homenaje a la beatificación del jesuita francés Juan Francisco Régis. Seis lienzos adornan los laterales entre mármol y bronce. Llama la atención entre las obras de arte vigentes en este lugar la estatua de la princesa Juana.

  • Claustro del Convento de las Descalzas Reales. Más cuadros de autor y un hermoso patio es lo que podremos observar en esta parte. Es famoso por las procesiones que tienen lugar en Semana Santa como la del Santo Entierro.
  • Escalera Principal. Con una decoración espectacular, puesto que todos sus muros están cubiertos con pinturas al temple, destacamos la representación de los reyes Felipe IV y Mariana de Austria asomados al balcón real.

  • Capilla del Milagro. Ideada por Francisco Rizi y Dionisio Mantuano, su estilo ilusionista merece ser visto con detenimiento.

Tampoco hay que perder de vista otros numerosos detalles y piezas como las figuras y diferentes escenas de los techos. Todo el conjunto lo podremos disfrutar con detalle a través de las visitas guiadas.


Sólo podían habitar 33 monjas, coincidiendo con la edad de Cristo.
En este suelo están enterradas Juana y María de Austria.
Se dice que a principios del siglo XIX, el rey Fernando VII acudía frecuentemente junto a su amigo el duque de Alagón para degustar los ricos dulces que preparaban las religiosas.



Imágenes del Monasterio de las Descalzas

El punto 3 de nuestra parada fue la Plaza de Oriente y el Palacio Real (por fuera)

Es uno de los lugares emblemáticos de Madrid. Los jardines de la Plaza de Oriente , el Café de Oriente, el Teatro Real y las estatuas de reyes visigodos. En realidad son algunas de las 112 estatuas que en época de Carlos III, el arquitecto Sabatini situó en la cornisa del Palacio. Eran de todos los reyes y reinas que gobernaron distintos reinos del país, desde Ataúlfo del año 417 d.c. Hubo dos teorías del por qué se retiraron de las cornisas. Una era por una superstición de la reina consorte Isabel de Farnesio (2ª esposa de FelipeV y madre de Carlos III) que tuvo un sueño en el que vio un terremoto que destruía el palacio y al caer estas estatuas una de ellas la aplastaba. La otra teoría, tal vez  más lógica, era que se dieron cuenta que el peso de esas 112 estatuas iba a ser demasiado para las cornisas del Palacio y que además el efecto estético de 112 estatuas de más de dos metros y medio de altura no era el más deseado. Por si alguien quiere informarse de la historia de este Palacio y ver fotografías de su interior dejo este enlace
Enlace
Os pongo todas estas fotos de la estatua ecuestre de Felipe IV, en la plaza de Oriente porque tiene su historia, curiosa pero que no es leyenda.


Intervino en la construcción, el mismísimo Galileo Galilei. Pues sí. Felipe IV quería una estatua ecuestre suya, espectacular, como ninguna otra, con el caballo alzado en el aire. Se la mandó construir al famoso escultor de la época el florentino Pietro Tacca. Este se puso manos a la obra, pero pronto se dio cuenta de la dificultad del trabajo. No podía con el equilibrio y fue por eso que buscó la ayuda del físico, astrónomo y matemático más famoso en ese momento: Galileo. Éste encontró la solución poniendo todo el peso en la parte de atrás, haciéndolo macizo, no hueco como se estilaba por entonces. Además apoyó la cola del caballo en el suelo. Le mandaron un modelo al rey, y le gustó .... excepto la cabeza, que dijo que no se parecía en nada a él. Buscaron la colaboración de Velázquez y este a su vez la de su amigo, el escultor en madera, Juan Martínez Montañés. El resultado final le encantó al rey y comentó que estaba muy por encima de lo que él se esperaba. ¿Cuánto dinero costó? ... Y eso que le importaba al rey. 

Otra curiosidad si estás por la zona un miércoles, es el cambio de la Guardia Real.
El acto tiene una duración aproximada de 50 minutos, comienza a las 12 horas de la mañana los primeros miércoles de cada mes, exceptuando los de los meses de enero, agosto y septiembre, siempre y cuando los actos oficiales lo permitan. La entrada es libre y gratuita por la Puerta de Santiago, que da acceso a la Plaza de la Armería desde la calle Bailén. Como colofón al acto, la Unidad de Música suele interpretar un concierto en la lonja de la Puerta del Príncipe (calle Bailén).

Además de lo anteriormente descrito, desde el 12 de diciembre de 2007 se realiza todos los miércoles el relevo de guardia en la Puerta del Príncipe del Palacio Real de Madrid.
Para más información, este enlace.


El punto 4 de nuestra parada fueron los Jardines de Sabatini.


Los Jardines de Sabatini se encuentran situados frente a la fachada norte del Palacio Real, entre la calle de Bailén y la Cuesta de San Vicente, en una terraza colgada sobre el Campo del Moro. Se trata de un jardín de estilo neoclásico acorde con el palacio. Se accede al jardín desde dos puntos: la c/ Bailén, cerca del palacio, a través de una escalera de doble trazado que debe salvar una altura de casi 20 metros desde la que domina la terraza inferior, y las entradas de la zona norte por las que se accede a las otras dos terrazas. El jardín se divide en tres terrazas.
Desde que se construyó el palacio sus arquitectos, primero Sachetti y luego Sabatini, proyectaron jardines en el ángulo norte del Palacio que nunca se llevaron a cabo, destinándose el lugar a las Caballerizas Reales.
En el siglo XX, con la desaparición del uso de las caballerizas, las edificaciones de este espacio quedaron en desuso. El Ayuntamiento de Madrid convoca un concurso libre de ideas en diciembre de 1932 para transformar el espacio. Los ganadores fueron los arquitectos Aníbal Álvarez y Durán Salgado. El segundo premio recayó en Fernando García Mercadal que, poco después, fue nombrado arquitecto municipal. Dándose la circunstancia  que por consejo del jurado el ayuntamiento había adquirido la propiedad de los proyectos, Mercadal se inspiró en las ideas que le parecieron más acertadas de unos y otros, incluidas las suyas, y puso en marcha el proyecto definitivo. Con algún retraso, las obras comenzaron en 1935.
La Guerra Civil paralizará los trabajos, que se prosiguieron posteriormente, finalizando las obras en 1950. Los jardines, ejecutados con algunas variantes respecto al proyecto original, fueron inaugurados en el mes de octubre de ese mismo año y se bautizaron como “de Sabatini” en honor al arquitecto del palacio y de las caballerizas reales.






 El punto 5 de nuestra parada fueron los Jardines del Campo del Moro

Por ser 1 de Enero, este era uno de los lugares que al pertenecer al Patrimonio Nacional, estaba cerrado. Una lástima porque tenía muy buena pinta. Por si os interesa os dejo uno de los mejores enlaces sobre este parque, que  recibe este nombre ya que en el año 1.109, en su intento por reconquistar Madrid, las tropas musulmanas, dirigidas por Alí Ben Yusuf, acamparon en esta ladera, a la espera de lanzar sus ataques para poder recuperar la ciudad. Está declarado Jardín Histórico-Artístico desde 1.931.

 El punto 6 de nuestra parada

En realidad no fue una parada, sino un recorrido. Un bello paseo por el Paseo Virgen del Puerto. A orillas del Manzanares donde han aprovechado la orilla del río para construir zonas de ocio y deportivas.

 El punto 7 de nuestra parada: La Almudena

Llegamos justo a la parte trasera de la Catedral de Madrid. A bastantes madrileños les desagrada su catedral. Supongo que están más acostumbrados al arte románico o gótico y esto tan "moderno" no acaba de convencerles. A nosotros nos gustó mucho. No entramos porque ya la habíamos visitado en otras ocasiones.
Lo que sí que descubrimos fue el por qué la escultura de la Virgen está en un rinconcito casi escondido en la parte de atrás de la Catedral, en la Cuesta de la Vega. Todo viene por supuesto de una leyenda.
Dicen que después del año 711 d.c. cuando Don Rodrigo perdió la batalla de Guadalete y los musulmanes comenzaron la invasión, los habitantes de un pueblo que luego sería Mayrit (Madrid) veneraban a una Virgen llamada la Virgen de la Vega. Creían que esta virgen había llegado a la península a manos de un discípulo del Apóstol Santiago en el año 38 d.c. Era por tanto la reliquia más importante de cuantas tenían así que decidieron ocultarla en un pequeño nicho excavado en la pared, junto a dos velas encendidas, ante la inminente llegada de los musulmanes. Fue, 300 años después,  Alfonso VI el que se enteró de la existencia de esa Virgen y el que decidió que, una vez reconquistada Mayrit a los musulmanes, la descubriría. No había manera de encontrarla, habían pasado demasiados años. Entonces lo habitual en la época era pedírselo a Dios. Así lo hicieron, mediante una procesión y mira por donde justo cuando pasaron por el punto donde actualmente se encuentra la Cuesta de la Vega, cayeron una piedras y apareció la estatua de la virgen. Eso fue el 9 de Noviembre de 1.085. Dicen que es oscura porque apareció aún con las velas encendidas ¿? Por eso si os fijáis en la estatua de la Virgen en la Cuesta de la Vega a ambos lados de ella hay dos velas con sus candelabros. Y la llamaron Almudena según una versión por estar durante todo este tiempo escondida en lo que los árabes llamaban un almudín (al-mudy) o depósito de trigo. Otra versión es por estar escondida en la “al-mudayna”, es decir en la “ciudadela”, el recinto amurallado de Madrid (mudayna en árabe es diminutivo de madina, que significa ciudad). 
Es lo que tiene las leyendas, que cada uno se quede con la versión que más le guste 



Vista desde la Cuesta de la Vega
Después de la caminata, decidimos comer algo, habíamos desayunado a las 11 h. y fuimos a la calle Postas. Allí en la taberna Postas nº 15, nos tomamos unas cañas con unas tapas y el famosos bocata de calamares. 
Luego a descansar al hotel.

Por la tarde la idea era dar un paseo caminando desde el hotel en Sol hasta la plaza de Santa Ana, donde teníamos pensado cenar en la reconocida Taberna Cervecería Alemana.


Como veis, andando son 8 minutos, atravesando la puerta del sol por el lado dónde está el reloj, seguir por la Carrera de San Jerónimo y al llegar a la plaza de Canalejas girar a la derecha por la calle del Príncipe, hasta Santa Ana. No llega ni a un kilómetro. 

Por cierto en esta plaza de Canalejas, hay una tienda de lo más original. Hacen y venden camisetas con diseños súper divertidos y de todo tipo. Se llama TYPOGRAPHIA. Está en el nº 3-5 de la Plaza. Tienen dos tiendas también en Barcelona ( Travessera de Dalt, 1 cerca Parque Güell y en la calle Carrer Elisabets, 5, por el Raval)


Cuando llegamos a la Plaza de Santa Ana, al ser 1º de Enero (otra vez) también estaba cerrada la Cervecería Alemana.
La Plaza de Santa Ana, es el centro neurálgico del Barrio de las Letras, un amplio espacio público que se ha convertido en una de las zonas de copas más frecuentadas de la ciudad, con música para todos los gustos hasta altas horas de la madrugada. La Cervecería Alemana, abierta desde 1904, conserva aún su decoración original. La plaza de Santa Ana fue abierta en 1810 por orden de José Bonaparte que derruyó el convento de Santa Ana para abrir un espacio en un barrio considerado claustrofóbico. En sus portales se instalaron unas tabernas que atrajeron a los literatos y artistas que vivían en el barrio y que, siendo tan inapropiadas sus exiguas viviendas para las reuniones, las convirtieron en escenarios de sus interminables tertulias literarias, artísticas y políticas. Entre los edificios que la rodean llama especialmente la atención el impactante edificio modernista del Hotel Victoria (1919), ahora el Hotel ME Reina Victoria, centro neurálgico durante décadas de toreros y aficionados durante las tardes de corrida. En su terraza se ha instalado un concurrido bar desde el que se disfruta de una de las vistas más bellas de Madrid. Frente a él se sitúa el prestigioso Teatro Español,  referente ineludible para las artes escénicas españolas. Declarado Monumento Nacional, se levanta sobre el solar del antiguo Corral de Comedias del Príncipe, en el que se representó por primera vez una obra dramática en la temprana fecha de 1.583. Ha sufrido diferentes incendios y reconstrucciones, la última de todas ellas en 1.995. No obstante, conserva el aspecto general del diseño clasicista que concibió el arquitecto Juan de Villanueva en 1849. La plaza está decorada con las estatuas de Pedro Calderón de la Barca y de Federico García Lorca, esta última en particular diálogo con la fachada del propio teatro.



Teatro Español
Como ya era tarde, decidimos dejar el recorrido por el Barrio de las Letras para el día siguiente.
Para cenar, seguimos con la lista que teníamos preparada del bocata de calamares perfecto (ver INTRODUCCIÓN), el mejor de Madrid, que de momento no habíamos encontrado. Esa noche probaríamos en la Cervecería Plaza Mayor en la misma plaza. Local muy típico, lleno como todos, de los pocos que quedan donde  te ponen alguna tapa con la consumición. Pero no nos acabó de convencer, por el pasotismo de los camareros, el pan del bocadillo seco, casi duro y luego te tomas dos consumiciones y solo ponen una tapa. Y de precio, tirando a caro. Seguiríamos buscando. 

 

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