martes, 9 de febrero de 2016

Primer día : 31 / 12 / 2015

Llegamos a Madrid a las 11h. Como siempre, un viaje perfecto y comodísimo en el AVE. Allí mismo, en la estación de Atocha, cogimos una tarjeta de 10 viajes de metro. Como solo nos íbamos a desplazar por la zona centro optamos por la Zona A. (Esto de las zonas es bastante lioso, no así en nuestro caso que, como digo, nos desplazaríamos solo por el centro turísitico e histórico de la ciudad). Cogimos la Linea azul 1 dirección Pinar de Chamartín y después de tres estaciones bajamos en Sol.
Cuando llegamos al Hotel Petit Palace Puerta del Sol, nos dieron la habitación. Un precioso ático con una magnífica terraza desde la cual se veía perfectamente el reloj de la plaza y la bola que esa noche, al bajar, nos indicaría el comienzo del nuevo año: 2.016

Terraza de la habitación del hotel
Después de revisar la habitación, comprobamos que en el minibar nos habían dejado como gentileza para esa noche botellines de cava y copas con las correspondientes uvas. Enseguida nos dispusimos  a iniciar nuestras rutas turísticas.
En realidad el principal objetivo de este viaje era, como ya hemos dicho, pasar la Nochevieja en la Puerta del Sol, porque hemos visitado Madrid en varias ocasiones. No obstante esta vez queríamos ver el Madrid Oculto, es decir, volver a pasar por sitios ya visitados, con el objetivo de descubrir nuevas cosas.
Esa mañana tan solo hicimos un primer contacto y paseamos tranquilamente por la Puerta del Sol, la calle Mayor, sobre todo por ver el montaje festivo y navideño de la Plaza Mayor.
Llegó la hora de comer y ya en Barcelona habíamos hecho un estudio de los mejores sitios para comer el cocido madrileño.
Que si El Botín (según dicen el restaurante más antiguo del mundo), El Malacatín, La Bola, o los diferentes locales de la Taberna de la Daniela.
Escogimos este último, el de la calle Cuchilleros nº 9, por estar al lado de la Plaza Mayor. Está bien aunque la señora que nos tocó de camarera era poco amable. Además sirven el cocido como si estuviesen en la cadena de montaje. De todas formas el producto es de calidad y la cantidad es aceptable, a un precio de 26€ por persona. Es muy completo, con el inconveniente que ya no puedes probrar nada más porque entre la sopa, los garbanzos y la carne ("la pringá"), al menos nosotros quedamos tan llenos que ni cenamos.


Después de semejante comilona, fuimos al hotel a descansar.
Por la tarde seguimos nuestro paseo por los alrededores, entre el bullicio de la gente que se preparaba con sus pelucas y disfraces para la gran noche.
Estuvimos viendo los distintos balcones de la Plaza desde donde retransmitirían las campanadas las diferentes cadenas de televisión.



Este año sería la 1ª vez que se montaría un dispositivo especial. La Puerta del Sol  sería desalojada a las 21 horas, más o menos, para luego a las 21:30 h. dar entrada (tras previos cacheos) a las personas que guardaban cola desde las 20 h. en diferentes calles de entrada a la plaza. El aforo según decían se limitaría a 25.000 personas.
Cuando empezaron a desalojar la plaza subimos a la terraza de la habitación del hotel y desde allí pudimos comprobar que el dispositivo resultó todo un éxito. Igualmente cuando llegó el momento de las 12 h., desde allí, en directo y con el sonido real de las campanadas nos tomamos las uvas y bebimos el cava. Fue realmente emocionante. Como curiosidad emotiva, fue ver el abrazo que se dieron los miembros de seguridad, algunos juntos en algún corro, otros con el compañero que tenían más cerca...para felicitarse el año recién estrenado. Fue una gran lección de trabajo bien hecho, eficiencia y humanidad.

Dejamos pasar el bullicio total y sobre la 1 h. de la madrugada,  decidimos tomarnos un delicioso chocolate caliente con churros y porras. ¿Y dónde mejor y más típico? Efectivamente en la chocolatería San Ginés, justo al lado del hotel.
Después de esta inolvidable noche no fuimos a descansar, contentos de haber conocido un fin de año diferente. El clima, que fue de llovizna durante toda la jornada, respetó los momentos más importantes de la noche.

lunes, 8 de febrero de 2016

Segundo día: 01/01/2.016


Al ser 1 de Enero era un día complicado, ya que la inmensa mayoría de los lugares visitables estaban cerrados. Lógico por otro lado.
Estuvimos a punto de perder el desayuno del hotel, pues nos despertamos tardísimo. Suerte que ese día daban servicio hasta las 11:30 h, y así pudimos disfrutar del buffet. Por cierto, destacar de forma especial la amabilidad y profesionalidad de l@s emplead@s.

Decidimos caminar, simplemente pasear y observar: los edificios, la naturaleza, la gente; sin prisas y sin un objetivo claro más que pasear y dejar pasar el tiempo.
El recorrido que hicimos fue éste , más o menos unos 7 km. :

Desde el Hotel, por calle Arenal llegamos a la plaza de Celenque donde  se encuentra la que fue la Capilla del  Monte de Piedad, actualmente Caja Madrid, que por lo visto se quiere convertir en un hotel de lujo de más de 200 habitaciones.
Según dicen en el siglo XIX, se echaron abajo gran cantidad de edificios históricos y de algunos tan solo se conservan restos que no encajan nada bien con el entorno. Como ejemplo de uno de estos estropicios, el del  edificio de Caja Madrid, en la plaza de Celenque,  donde al fondo tan solo queda un pórtico, restos de esa Capilla del Monte de Piedad, construida en 1733 por Pedro de Ribera.


El punto 2 de nuestra parada fue la Plaza de las Descalzas Reales y su Monasterio.

Este Monasterio es del siglo XVI, período Renacentista. Ocupa el antiguo palacio donde residieron Carlos I e Isabel de Portugal y donde nació, en 1535, su hija doña Juana, quien se encuentra sepultada en una capilla, con escultura funeraria orante realizada por Pompeyo Leoni. Fue doña Juana la que fundó en 1557 este convento de monjas franciscanas descalzas. Muchas damas pertenecientes a la nobleza se recluían en este monasterio y llevaban consigo el ajuar. Por este motivo, conserva una gran colección de pinturas, tapices e imaginería religiosa. En el interior se mantiene la estructura y muchos elementos decorativos del palacio plateresco. Del siglo XVII se conservan pinturas al fresco en la escalera y en la Capilla del Milagro. Destacan los tapices tejidos sobre cartones de Rubens, representando la Apoteosis de la Eucaristía y cuadros de artistas como Tiziano, Sánchez Coello, Brueghel o Luini, entre otros.

Sólo durante la Guerra Civil el Convento de las Descalzas Reales no se usó con fines religiosos. Sus pertenencias fueron protegidas, y por eso, aunque las contiendas causaron algunos desperfectos en la estructura, todas las obras se conservaron en perfectas condiciones.

El monasterio se compone de:

  • La Iglesia. Su construcción tuvo dos nombres propios, Juan Bautista de Toledo y Francesco Paciotto. Aquí se encuentra el retablo mayor, creado por Gaspar Becerra, el cual se hizo en homenaje a la beatificación del jesuita francés Juan Francisco Régis. Seis lienzos adornan los laterales entre mármol y bronce. Llama la atención entre las obras de arte vigentes en este lugar la estatua de la princesa Juana.

  • Claustro del Convento de las Descalzas Reales. Más cuadros de autor y un hermoso patio es lo que podremos observar en esta parte. Es famoso por las procesiones que tienen lugar en Semana Santa como la del Santo Entierro.
  • Escalera Principal. Con una decoración espectacular, puesto que todos sus muros están cubiertos con pinturas al temple, destacamos la representación de los reyes Felipe IV y Mariana de Austria asomados al balcón real.

  • Capilla del Milagro. Ideada por Francisco Rizi y Dionisio Mantuano, su estilo ilusionista merece ser visto con detenimiento.

Tampoco hay que perder de vista otros numerosos detalles y piezas como las figuras y diferentes escenas de los techos. Todo el conjunto lo podremos disfrutar con detalle a través de las visitas guiadas.


Sólo podían habitar 33 monjas, coincidiendo con la edad de Cristo.
En este suelo están enterradas Juana y María de Austria.
Se dice que a principios del siglo XIX, el rey Fernando VII acudía frecuentemente junto a su amigo el duque de Alagón para degustar los ricos dulces que preparaban las religiosas.



Imágenes del Monasterio de las Descalzas

El punto 3 de nuestra parada fue la Plaza de Oriente y el Palacio Real (por fuera)

Es uno de los lugares emblemáticos de Madrid. Los jardines de la Plaza de Oriente , el Café de Oriente, el Teatro Real y las estatuas de reyes visigodos. En realidad son algunas de las 112 estatuas que en época de Carlos III, el arquitecto Sabatini situó en la cornisa del Palacio. Eran de todos los reyes y reinas que gobernaron distintos reinos del país, desde Ataúlfo del año 417 d.c. Hubo dos teorías del por qué se retiraron de las cornisas. Una era por una superstición de la reina consorte Isabel de Farnesio (2ª esposa de FelipeV y madre de Carlos III) que tuvo un sueño en el que vio un terremoto que destruía el palacio y al caer estas estatuas una de ellas la aplastaba. La otra teoría, tal vez  más lógica, era que se dieron cuenta que el peso de esas 112 estatuas iba a ser demasiado para las cornisas del Palacio y que además el efecto estético de 112 estatuas de más de dos metros y medio de altura no era el más deseado. Por si alguien quiere informarse de la historia de este Palacio y ver fotografías de su interior dejo este enlace
Enlace
Os pongo todas estas fotos de la estatua ecuestre de Felipe IV, en la plaza de Oriente porque tiene su historia, curiosa pero que no es leyenda.


Intervino en la construcción, el mismísimo Galileo Galilei. Pues sí. Felipe IV quería una estatua ecuestre suya, espectacular, como ninguna otra, con el caballo alzado en el aire. Se la mandó construir al famoso escultor de la época el florentino Pietro Tacca. Este se puso manos a la obra, pero pronto se dio cuenta de la dificultad del trabajo. No podía con el equilibrio y fue por eso que buscó la ayuda del físico, astrónomo y matemático más famoso en ese momento: Galileo. Éste encontró la solución poniendo todo el peso en la parte de atrás, haciéndolo macizo, no hueco como se estilaba por entonces. Además apoyó la cola del caballo en el suelo. Le mandaron un modelo al rey, y le gustó .... excepto la cabeza, que dijo que no se parecía en nada a él. Buscaron la colaboración de Velázquez y este a su vez la de su amigo, el escultor en madera, Juan Martínez Montañés. El resultado final le encantó al rey y comentó que estaba muy por encima de lo que él se esperaba. ¿Cuánto dinero costó? ... Y eso que le importaba al rey. 

Otra curiosidad si estás por la zona un miércoles, es el cambio de la Guardia Real.
El acto tiene una duración aproximada de 50 minutos, comienza a las 12 horas de la mañana los primeros miércoles de cada mes, exceptuando los de los meses de enero, agosto y septiembre, siempre y cuando los actos oficiales lo permitan. La entrada es libre y gratuita por la Puerta de Santiago, que da acceso a la Plaza de la Armería desde la calle Bailén. Como colofón al acto, la Unidad de Música suele interpretar un concierto en la lonja de la Puerta del Príncipe (calle Bailén).

Además de lo anteriormente descrito, desde el 12 de diciembre de 2007 se realiza todos los miércoles el relevo de guardia en la Puerta del Príncipe del Palacio Real de Madrid.
Para más información, este enlace.


El punto 4 de nuestra parada fueron los Jardines de Sabatini.


Los Jardines de Sabatini se encuentran situados frente a la fachada norte del Palacio Real, entre la calle de Bailén y la Cuesta de San Vicente, en una terraza colgada sobre el Campo del Moro. Se trata de un jardín de estilo neoclásico acorde con el palacio. Se accede al jardín desde dos puntos: la c/ Bailén, cerca del palacio, a través de una escalera de doble trazado que debe salvar una altura de casi 20 metros desde la que domina la terraza inferior, y las entradas de la zona norte por las que se accede a las otras dos terrazas. El jardín se divide en tres terrazas.
Desde que se construyó el palacio sus arquitectos, primero Sachetti y luego Sabatini, proyectaron jardines en el ángulo norte del Palacio que nunca se llevaron a cabo, destinándose el lugar a las Caballerizas Reales.
En el siglo XX, con la desaparición del uso de las caballerizas, las edificaciones de este espacio quedaron en desuso. El Ayuntamiento de Madrid convoca un concurso libre de ideas en diciembre de 1932 para transformar el espacio. Los ganadores fueron los arquitectos Aníbal Álvarez y Durán Salgado. El segundo premio recayó en Fernando García Mercadal que, poco después, fue nombrado arquitecto municipal. Dándose la circunstancia  que por consejo del jurado el ayuntamiento había adquirido la propiedad de los proyectos, Mercadal se inspiró en las ideas que le parecieron más acertadas de unos y otros, incluidas las suyas, y puso en marcha el proyecto definitivo. Con algún retraso, las obras comenzaron en 1935.
La Guerra Civil paralizará los trabajos, que se prosiguieron posteriormente, finalizando las obras en 1950. Los jardines, ejecutados con algunas variantes respecto al proyecto original, fueron inaugurados en el mes de octubre de ese mismo año y se bautizaron como “de Sabatini” en honor al arquitecto del palacio y de las caballerizas reales.






 El punto 5 de nuestra parada fueron los Jardines del Campo del Moro

Por ser 1 de Enero, este era uno de los lugares que al pertenecer al Patrimonio Nacional, estaba cerrado. Una lástima porque tenía muy buena pinta. Por si os interesa os dejo uno de los mejores enlaces sobre este parque, que  recibe este nombre ya que en el año 1.109, en su intento por reconquistar Madrid, las tropas musulmanas, dirigidas por Alí Ben Yusuf, acamparon en esta ladera, a la espera de lanzar sus ataques para poder recuperar la ciudad. Está declarado Jardín Histórico-Artístico desde 1.931.

 El punto 6 de nuestra parada

En realidad no fue una parada, sino un recorrido. Un bello paseo por el Paseo Virgen del Puerto. A orillas del Manzanares donde han aprovechado la orilla del río para construir zonas de ocio y deportivas.

 El punto 7 de nuestra parada: La Almudena

Llegamos justo a la parte trasera de la Catedral de Madrid. A bastantes madrileños les desagrada su catedral. Supongo que están más acostumbrados al arte románico o gótico y esto tan "moderno" no acaba de convencerles. A nosotros nos gustó mucho. No entramos porque ya la habíamos visitado en otras ocasiones.
Lo que sí que descubrimos fue el por qué la escultura de la Virgen está en un rinconcito casi escondido en la parte de atrás de la Catedral, en la Cuesta de la Vega. Todo viene por supuesto de una leyenda.
Dicen que después del año 711 d.c. cuando Don Rodrigo perdió la batalla de Guadalete y los musulmanes comenzaron la invasión, los habitantes de un pueblo que luego sería Mayrit (Madrid) veneraban a una Virgen llamada la Virgen de la Vega. Creían que esta virgen había llegado a la península a manos de un discípulo del Apóstol Santiago en el año 38 d.c. Era por tanto la reliquia más importante de cuantas tenían así que decidieron ocultarla en un pequeño nicho excavado en la pared, junto a dos velas encendidas, ante la inminente llegada de los musulmanes. Fue, 300 años después,  Alfonso VI el que se enteró de la existencia de esa Virgen y el que decidió que, una vez reconquistada Mayrit a los musulmanes, la descubriría. No había manera de encontrarla, habían pasado demasiados años. Entonces lo habitual en la época era pedírselo a Dios. Así lo hicieron, mediante una procesión y mira por donde justo cuando pasaron por el punto donde actualmente se encuentra la Cuesta de la Vega, cayeron una piedras y apareció la estatua de la virgen. Eso fue el 9 de Noviembre de 1.085. Dicen que es oscura porque apareció aún con las velas encendidas ¿? Por eso si os fijáis en la estatua de la Virgen en la Cuesta de la Vega a ambos lados de ella hay dos velas con sus candelabros. Y la llamaron Almudena según una versión por estar durante todo este tiempo escondida en lo que los árabes llamaban un almudín (al-mudy) o depósito de trigo. Otra versión es por estar escondida en la “al-mudayna”, es decir en la “ciudadela”, el recinto amurallado de Madrid (mudayna en árabe es diminutivo de madina, que significa ciudad). 
Es lo que tiene las leyendas, que cada uno se quede con la versión que más le guste 



Vista desde la Cuesta de la Vega
Después de la caminata, decidimos comer algo, habíamos desayunado a las 11 h. y fuimos a la calle Postas. Allí en la taberna Postas nº 15, nos tomamos unas cañas con unas tapas y el famosos bocata de calamares. 
Luego a descansar al hotel.

Por la tarde la idea era dar un paseo caminando desde el hotel en Sol hasta la plaza de Santa Ana, donde teníamos pensado cenar en la reconocida Taberna Cervecería Alemana.


Como veis, andando son 8 minutos, atravesando la puerta del sol por el lado dónde está el reloj, seguir por la Carrera de San Jerónimo y al llegar a la plaza de Canalejas girar a la derecha por la calle del Príncipe, hasta Santa Ana. No llega ni a un kilómetro. 

Por cierto en esta plaza de Canalejas, hay una tienda de lo más original. Hacen y venden camisetas con diseños súper divertidos y de todo tipo. Se llama TYPOGRAPHIA. Está en el nº 3-5 de la Plaza. Tienen dos tiendas también en Barcelona ( Travessera de Dalt, 1 cerca Parque Güell y en la calle Carrer Elisabets, 5, por el Raval)


Cuando llegamos a la Plaza de Santa Ana, al ser 1º de Enero (otra vez) también estaba cerrada la Cervecería Alemana.
La Plaza de Santa Ana, es el centro neurálgico del Barrio de las Letras, un amplio espacio público que se ha convertido en una de las zonas de copas más frecuentadas de la ciudad, con música para todos los gustos hasta altas horas de la madrugada. La Cervecería Alemana, abierta desde 1904, conserva aún su decoración original. La plaza de Santa Ana fue abierta en 1810 por orden de José Bonaparte que derruyó el convento de Santa Ana para abrir un espacio en un barrio considerado claustrofóbico. En sus portales se instalaron unas tabernas que atrajeron a los literatos y artistas que vivían en el barrio y que, siendo tan inapropiadas sus exiguas viviendas para las reuniones, las convirtieron en escenarios de sus interminables tertulias literarias, artísticas y políticas. Entre los edificios que la rodean llama especialmente la atención el impactante edificio modernista del Hotel Victoria (1919), ahora el Hotel ME Reina Victoria, centro neurálgico durante décadas de toreros y aficionados durante las tardes de corrida. En su terraza se ha instalado un concurrido bar desde el que se disfruta de una de las vistas más bellas de Madrid. Frente a él se sitúa el prestigioso Teatro Español,  referente ineludible para las artes escénicas españolas. Declarado Monumento Nacional, se levanta sobre el solar del antiguo Corral de Comedias del Príncipe, en el que se representó por primera vez una obra dramática en la temprana fecha de 1.583. Ha sufrido diferentes incendios y reconstrucciones, la última de todas ellas en 1.995. No obstante, conserva el aspecto general del diseño clasicista que concibió el arquitecto Juan de Villanueva en 1849. La plaza está decorada con las estatuas de Pedro Calderón de la Barca y de Federico García Lorca, esta última en particular diálogo con la fachada del propio teatro.



Teatro Español
Como ya era tarde, decidimos dejar el recorrido por el Barrio de las Letras para el día siguiente.
Para cenar, seguimos con la lista que teníamos preparada del bocata de calamares perfecto (ver INTRODUCCIÓN), el mejor de Madrid, que de momento no habíamos encontrado. Esa noche probaríamos en la Cervecería Plaza Mayor en la misma plaza. Local muy típico, lleno como todos, de los pocos que quedan donde  te ponen alguna tapa con la consumición. Pero no nos acabó de convencer, por el pasotismo de los camareros, el pan del bocadillo seco, casi duro y luego te tomas dos consumiciones y solo ponen una tapa. Y de precio, tirando a caro. Seguiríamos buscando. 

 

sábado, 6 de febrero de 2016

Tercer día: 2/1/2.016

Para este día teníamos una visita guiada a pie. Existen numerosas agencias, pero desde Barcelona ya habíamos contratado la de Madridculturetour.
En este otro enlace veréis que hay visitas gratis. De todas formas existen numerosas agencias con distintos programas. Es aconsejable darles un vistazo tirando de Google y escoger lo que mejor te vaya. Eso sí, es la mejor forma de visitar Madrid y enterarte de curiosidades, anécdotas, historias y leyendas.
MADRID HISTÓRICO Y ACTUAL
La visita de hoy comenzaba en la Plaza de Cibeles, frente al Ayuntamiento. El recorrido era:
El Nuevo Ayuntamiento, el Instituto Cervantes, el Círculo de Bellas Artes, el Casino de Madrid, todos ejemplos destacadísimos de la arquitectura monumental del siglo XIX y principios del XX. Hicimos una parada en la Gran Vía, para conocer esta obra fundamental del urbanismo madrileño de inicios del siglo XX.
A la Puerta del Sol le dedicaron  una parte importante del recorrido, su historia, su transformación permanente, sus edificios más relevantes y los acontecimientos que han dado fama a esta plaza en el mundo entero.
Por la calle de Postas nos metimos en el centro histórico. Visitamos la Plaza Mayor, el Mercado de San Miguel, el convento de las Carboneras, la calle del Codo y la Plaza de la Villa. 
Estos son algunos de los espacios más relevantes del Madrid antiguo. Nuestro paseo terminó en la Catedral de la Almudena.
En plano más o menos:
1.- La parte importante del Ayuntamiento (donde está la alcaldesa, vamos) está en la plaza Cibeles, en el Palacio de Comunicaciones.
Por no extenderme demasiado pondré este enlace1 . Respecto a diferentes curiosidades sobre la Fuente de Cibeles, muy interesante: Enlace 2














2.- Continuamos el recorrido por la Gran Vía, deteniéndonos en un punto donde hay una placa , justo en la bifurcación de la Gran Vía y c/ Alcalá. Esta placa o panel informativo está en una pequeña isleta y casi ni se ve. Seguro que muchas personas han pasado por delante sin reparar en ella y es realmente interesante para comprender las construcciones arquitectónicas de la zona

3.- Ya en la calle Alcalá, paramos en el edificio de la Real Academia de Bellas Artes. En este enlace podrás hacer la visita virtual a pantalla completa, con vídeos explicativos. Muy interesante.
Uno de los ilustres alumnos de la Escuela fue (hasta que lo expulsaron) Salvador Dalí.
En 1922 Dalí se alojó en la célebre Residencia de Estudiantes de Madrid para comenzar sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Dalí enseguida atrajo la atención por su carácter de excéntrico dandi. Fueron sus pinturas, en las que Dalí tanteaba el cubismo, las que llamaron la atención de sus compañeros de residencia, entre los que se incluían futuras figuras del arte español, como Federico García Lorca, Pepín Bello o Luis Buñuel.

En 1924 un todavía desconocido Salvador Dalí ilustró un libro por primera vez. Era una publicación del poema en catalán Les Bruixes de Llers, de uno de sus amigos de la residencia, el poeta Carles Fages de Climent. Dalí pronto se familiarizó con el dadaísmo, influencia que lo marcó el resto de su vida.

En la residencia también trabó una apasionada relación con el joven Lorca, pero Dalí terminó rechazando los amorosos reclamos del poeta.

Dalí fue expulsado de la Academia en 1926, poco antes de sus exámenes finales, por afirmar que no había nadie en la Escuela en condiciones de examinarlo.


4.- La puerta del Sol. Aquí hay infinidad de datos y de historia. Como por ejemplo:

El cartel de Tío Pepe. Se puso en 1936, sobrevivió a la guerra civil y sin embargo ha tenido que luchar contra la multinacional Apple que compró el edificio y no lo quería en su tejado. Al final gracias a las protestas de los ciudadanos se conservó, eso sí, cambiándole de edificio, pero sigue estando actualmente en la misma Puerta del Sol.  

O la estatua del oso y el madroño, que también fue cambiada de sitio dentro de la plaza. Además, según dicen no es un oso sino una osa, que todo viene de la Osa Mayor, de ahí las estrellas de la bandera de la Comunidad    

El famoso reloj de la puerta del Sol que marca el inicio de año de muchos españoles, tiene también sus curiosidades:

– Antes de su existencia, los madrileños miraban la hora en el reloj de la desaparecida Iglesia del Buen Suceso (donde hoy está la tienda de Apple). Era un reloj con una única manecilla y muy poco preciso.

– Cuando en el año 1854 se derriba la iglesia, la Puerta del Sol se queda sin una referencia horaria para sus transeúntes por lo que se decide colocar un reloj en la parte superior del Edificio de Gobernación. Éste contaba con tres esferas y fue fabricado por Tomás de Miguel pero seguía siendo poco exacto (e incluso a veces mostraba una hora diferente en cada una de las esferas).
– De estos fallos continuados comenzó a circular por Madrid la siguiente cantinela:
Este reló tan fatal
Que hay en la Puerta del Sol
-dijo un turco a un español
¿Por qué funciona tan mal
Y el turco con desparpajo
contestó cual perro viejo
«Esté reló es el espejo
del Gobierno que hay debajo»

 – En busca de una solución se decide contactar con el prestigiosos relojero español, afincado en Londres, José Rodríguez “Losada”, quien en 1863 acepta con gusto el encargo.
– Losada tenía su establecimiento en el número 105 de la prestigiosa Regent Street y fabricó durante su vida más de 6.000 relojes de todo tipo, sin embargo, el de la Puerta del Sol es su obra más reconocida.
– El relojero no cobró nada por su trabajo y regaló la maquinaria del nuevo reloj al Ayuntamiento de Madrid.
– El reloj de la Puerta del Sol tardó en construirse aproximadamente tres años.
– Con gran expectación, el nuevo reloj de la céntrica plaza se inauguró un 19 de noviembre de 1866 por la reina Isabel II como conmemoración de su cumpleaños.
– La precisión de este reloj es muy alta, sus mecanismos hacen que sólo se retrase cuatro segundos al mes.
– El péndulo de este reloj mide tres metros.
– Su precisión no le ha librado de protagonizar algún incidente, como en el año 1928 cuando se desprendió una de sus pesas y ésta traspasó el suelo hasta llegar al despacho principal del Gobernador.
– Tampoco se libró de los bombardeos de la Guerra Civil resultando dañadas varias de sus esferas por los efectos de las bombas.
– Este reloj es todo un símbolo de la ciudad que estuvo cerca de perderse. En el año 1952 el Gobierno de Venezuela, a través de su embajador en España, hizo una propuesta al Ayuntamiento de Madrid para comprar el reloj. Por suerte no se llegó a ningún acuerdo y el reloj se quedó en la Puerta del Sol.
– Este reloj comenzó a ser un icono para todos los españoles sobre todo a partir del año 1962 cuando se retransmiten las primeras campanadas por televisión y su imagen se cuela en miles de hogares.
– Además, también ha hecho sus pinitos en la literatura y en el cine, de hecho, aparece en “El misterio de la Puerta del Sol”, del año 1929. Se trata de la primera película sonora del cine español y en ella se oyen las campanadas del reloj.

Más curiosidades de la Puerta del Sol.

4.- La calle de Postas, llamada así porque en ella se levantó la primera oficina de correos o postas que hubo en Madrid. Este tipo de instalaciones se disponían en las principales poblaciones a lo largo de los caminos reales y de las líneas de correos para proveer el suministro de caballos necesario para realizar los viajes. Muchas servían además de parada de diligencias para viajeros y algunas se encargaban igualmente del transporte de ganado. Sobre la puerta de la casa se ponía un escudo de las armas reales y un rótulo de grandes letras moldeadas con el nombre de Parada de Postas. La de Madrid se sabe que estaba situada en la calle que ahora lleva ese nombre aunque sobre el lugar concreto hay discrepancias entre los que dicen saber del tema. Era lógico que fuese el origen del correo ( de ahí lo del correo POSTAL), "ya que vas a ir hasta la otra posta no te cuesta nada llevarme esta carta o este paquete,  ¿no?"

Antes de llegar a la Plaza Mayor, nos encontramos con la Posada del Peine. Actualmente es un hotel de la cadena Petit Palace. 
La Posada del Peine fue fundada en Madrid en 1.610, en la antigua calle del Vicario Viejo, hoy Marqués Viudo de Pontejos. El primer propietario fue Juan Posada, quien abrió sus puertas al público en dicho año. El origen del nombre de esta Posada es bien curioso. Resulta que como servicio adicional extra , ponían a la salida un peine, para que los clientes se pudiesen acicalar antes de salir. El problema es que el peine duraba bien poco. Como hoy en día hay gente que se lleva las toallas de los hoteles, pues allí se llevaban el peine. Así que la propietaria decidió atar bien atado el dichoso peine para que no se lo llevaran. Así, si a alguien le preguntaban dónde se hospedaba, contestaba en la Posada aquella que tiene un peine atado. De ahí resumiendo, quedó la Posada del peine.

5.- Plaza Mayor.

El origen de la plaza Mayor de Madrid se remonta al siglo XVI. Entonces era conocida como “Plaza de Arrabal” y allí se asentó una zona de comercio de manera regular.
A partir de 1.812 pasó a llamarse Plaza de la Constitución, nombre que tendría de manera intermitente según la época histórica; hasta que finalmente se quedó con su actual denominación de Plaza Mayor.
De este uso comercial quedan muchas manifestaciones. La plaza Mayor de Madrid dispone de nueve puertas de acceso, entre las que destacan el Arco de Cuchilleros.
Dentro de la misma nos encontramos enfrente una a la otra la Casa de la Panadería y la Casa de la Carnicería. También era donde se producían ejecuciones públicas.
La estatua situada en medio de la Plaza Mayor es de Felipe III, y fue mandada construir por la entonces reina Isabel II, que se trasladó a vivir aquí en 1848.
Por cierto esta estatua tiene también su historia. Unos dicen que la gente estaba muy mosqueada por el mal olor que había justo en la zona donde estaba la estatua, el caso es que luego se descubrió que era un cementerio de gorriones, ya que estos se colaban por la boca del caballo, pero luego no sabían salir de dentro. En época de la 2ª República alguien puso una bomba, granada o gran petardo, y la estatua explotó y se descubrieron miles de huesecillos de pájaros. Por eso cuando se reconstruyó se le puso al caballo la boca cerrada, como está actualmente.

6.- Monumento a los muertos por el atentado al Alfonso XIII. Vídeo del atentado

Mateo Morral fue un anarquista español. Es conocido como responsable del atentado contra Alfonso XIII y Victoria Eugenia el 31 de mayo de 1906, el día de su boda......En 1906 viajó a Madrid a preparar el atentado contra el rey, consistente en una bomba de fabricación casera oculta en un ramo de flores que arrojó desde el balcón de la pensión en la que se hospedaba contra la comitiva al paso de ésta. En la calle Mayor nº 79, está el Monumento a las víctimas de este atentado, ya que el ramo de flores chocó contra la catenaria del tranvía y erró su objetivo, pero causó la muerte de 23 personas. Este monumento no es el original ya que durante la guerra civil quedó muy maltrecho. Enfrente del conjunto escultórico se puede ver, mirando a lo alto un edificio con un ramo de flores en el último piso que es desde donde Mateo Morral lo lanzó. Así mismo se pueden observar todavía los agujeros producidos por la metralla. Curiosamente cuando llegó la II República y marchó Alfonso XIII, a la calle Mayor le cambiaron el nombre y le pusieron Calle Mateo Morral. Evidentemente después de la guerra civil, volvió a su nombre original y actual.







 Por si deseas más información sobre estos hechos tienes este enlace


Después del recorrido de la visita guiada, visitamos por nuestra cuenta el interior del Círculo de Bellas Artes, o mejor dicho su terraza/azotea. El edificio en sí es espectacular. Desde su entrada, que parecen las escaleras de un crucero de lujo, el Titánic vamos.
ES ALGO QUE NO TE PUEDES PERDER CUANDO VAYAS A MADRID.
La entrada para subir a la terraza vale 4 € pero merece la pena. Es una terraza de casi 360º y creo que en cualquier época del año merece la pena verla. De día y de noche es espectacular. Eso sí, si decides tomarte algo, una simple caña vale 4,5 € y sin unos tristes kikos para picar.







Enlaces:
Fotos
Vídeo de día
Vídeo de noche

Al salir del edificio, en C/Alcalá 42 está el Café/ Restaurante la Pecera del Círculo. En este enlace veréis en el apartado, Historia del Local, el por qué de este nombre, pero a nosotros nos dieron otra versión más simple y es que se le llama Pecera porque siempre desde su origen es frecuentada principalmente por "PECES GORDOS".


Luego ya era la hora de comer y andando desde c/Alcalá 42, nos fuimos a la Plaza de Santa Ana en el barrio de las letras. Allí comimos en la Cervecería Alemana de tanta fama. En la entrada del segundo día podéis ver la historia del local y de la plaza. Estuvo bien la comida, sobre todo los callos, es un sitio muy curioso.


Después de esa larga mañana, nos fuimos a descansar un rato al hotel. Todo esto siempre caminando, sin coger un solo metro o bus, ya que al tener el hotel en la Puerta del Sol todo pilla muy cercano, en total desde el Círculo de Bellas Artes hasta Plaza de Santa Ana son poco más de 500 m. y desde allí al Hotel casi 600 m. Ver mapa del recorrido

Ya por la tarde haríamos un paseo desde el Hotel por la carretera de San Jerónimo, pasando por el congreso de los Diputados, Plaza Cánovas del Castillo (Neptuno), cruzando por detrás del museo del Prado hasta la Iglesia de los Jerónimos. Ver Mapa del recorrido. Más o menos 1,5 Km. Andando serían 20 minutos, pero hicimos varias paradas para oír en la guía que llevábamos las explicaciones de la App Play&Tour Madrid. 
a) Carrera de San Jerónimo: La Carrera de San Jerónimo es una calle del centro de Madrid que discurre entre la Puerta del Sol y la Plaza de las Cortes. Se llegó a denominar la calle Camino del Sol. Francisco de Goya vivió en una casa de la Marquesa de Campollano, entre 1778 - 79.
b) Congreso de los Diputados: En este enlace podrás leer curiosidades y anécdotas del Edificio, inaugurado en 1850 y sobre  de los 2 leones, hasta llegar a los actuales, la historia fue más o menos así:
El escultor Ponciano Ponzano fue el encargado de sustituir el hueco de las "malditas" farolas por dos leones. Las esculturas de Ponzano fueron realizadas por materiales de baja calidad -yeso pintado imitando al cobre- ya que la situación económica que atravesaba nuestro país no era nada buena. Al cabo de un año las lluvias habían causado en la obra del escultor daños irreparables provocando la decisión, unánime, de cambiarlas por otras con materiales de mayor resistencia.
Se encargó, pues, al escultor José Bellver una segunda pareja de leones. El escultor optó por la piedra, un material más resistente, pero el tamaño de los leones era tan reducido que parecían más dos gatos domésticos que dos salvajes felinos. Las protestas de diputados y ciudadanos no tardaron en escucharse y los dos reyes de la selva fueron nuevamente retirados. Se volvió entonces a contratar a Ponzano, quizás porque tenía nombre de emperador romano. El escultor no era muy dado a cincelar animales en mármol u otros materiales nobles pues tenía la creencia de que traía mala suerte, pero finalmente no pudo negarse y acabó esculpiendo los dos leones que custodian en la actualidad la puerta principal del edificio del Congreso con el bronce fundido de los cañones de la guerra de África. Ponzano no andaba mal encaminado con sus supersticiones: falleció antes de terminar su obra.
Por cierto otra curiosidad sobre los dos leones:

Daoiz y Velarde, nombre de los héroes del 2 de mayo con el que se les bautizó (aunque también se les conoce por Benavides y Malospelos) fueron bajados de sus pedestales en 1985 para su restauración y limpieza. De este modo, mucho más accesibles al ojo humano, quedó visible la particular vergüenza de uno de ellos… no tenía testículos.

La gente comenzó a hacer cábalas sobre la notable ausencia y la primera teoría que salió a la palestra era que posiblemente se trataba de un león y una leona pero esta hipótesis pronto fue desechada ya que ambos lucen una frondosa caballera propia de los machos.

Con el paso del tiempo la idea que se ha hecho más fuerte es que quizás, al escultor (Ponciano Ponzano) se le terminase el material (bronce fundido de los cañones moros capturados en 1860) y que optase por dejar inacabada una de las esculturas por alguna de las partes que menos se notase. Un secreto que tardó en salir a la luz 120 años. Seguro que la próxima vez que paséis echáis un vistazo a los atributos de los felinos.


c)  Fuente de Neptuno:  La gente le llama la Plaza Neptuno, cuando en realidad es la Plaza de Cánovas del Castillo, lo que pasa es que es tal la fama de la fuente del centro que todo el mundo la llama así. La Fuente de Neptuno es la hermana de las más famosa fuente de la ciudad, la de Cibeles. Ambas fueron construidas por orden de Carlos III, en la segunda mitad del siglo XVIII, dentro del proceso de modernización de Madrid, que dio paso a otros monumentos como la Puerta de Alcalá. Sobre el gran pilón circular de la fuente se encuentra una enorme escultura de Neptuno, dios de los mares, que empuña un tridente mientras cabalga sobre un carro tirado por dos caballos con cola de pez. Diseñada como parte de los tres grandes conjuntos escultóricos creados por Ventura Rodríguez para el Paseo del Prado (junto con la Fuente de Cibeles y la Fuente de Apolo), la Fuente de Neptuno fue construida entre 1780 y 1784.
Al igual que la Fuente de Cibeles es un lugar emblemático para los seguidores del Real Madrid, la Fuente de Neptuno lo es para los aficionados del Atlético de Madrid, siendo aquí donde los "colchoneros" celebran todas sus victorias.
 Por cierto, de los tres grandes conjuntos escultóricos creados por Ventura Rodríguez, la Fuente de Apolo es la gran desconocida. Si caminamos por la zona central del Paseo del Prado, a la altura del Número 6, nos encontraremos con nuestro escurridizo e inmóvil protagonista. Es verdad que mientras Cibeles y Neptuno ocupan la posición central de una plaza, a la vista de cualquiera, el Dios de las Artes, habita en un lugar mucho menos visible, lo que hace que sea un relativo desconocido tanto para la gente que vive en Madrid como para los visitantes.


d) Iglesia de San Jerónimo el Real

Desde la Carrera de San Jerónimo, una de las calles que salen de la Puerta del Sol, a la altura de la Plaza de la Cortes ya se ve esta iglesia, a pesar de estar situada a distancia, detrás del museo del Prado. Y es porque está en un montículo elevado ya que en su origen el 1er Monasterio de monjes jerónimos  (mandado construir por Enrique IV, hermano de Isabel la Católica, en 1463) estaba cerca del Manzanares, pero debido a la cantidad de mosquitos por el escaso caudal del río y el estancamiento de las aguas, los monjes enfermaban constantemente. Así que fue en el siglo XVI cuando se construyó el otro monasterio en el enclave actual.
En cuanto a los horarios y el precio, la entrada a la parroquia es gratuita. Los horarios varían según los meses del año. Así, de septiembre a junio permanece abierta de 10 a 13 y de 17 a 20:30, y en julio y septiembre, de 9:30 a 13 y de 17 a 20:30 horas. Además, la parroquia celebra cuatro misas diarias de lunes a viernes, tres los sábados y hasta cinco los domingos.



Más información y fotos

Ya atardecido decidimos darnos un paseo por las callecitas del Barrio de las Letras. Queríamos ver las casas donde vivieron y murieron Lope de Vega y Cervantes.


Casa Museo de Lope de Vega:   Calle Cervantes nº 11. Andando desde la Iglesia de San Jerónimo Real son 700 m., unos 10 minutos. Cruzamos la Fuente Neptuno y el paseo del Prado y ya nos encontramos con la C/ Cervantes.
Os dejo este interesante enlace con toda la información.





Casa donde murió Miguel Cervantes: Cervantes vivió en diferentes sitios en Madrid, pero siempre por la zona llamada Barrios de las Musas, ahora Barrio de las Letras o zona de Huertas. En realidad no existe una casa museo que se pueda visitar como la de Lope. De hecho donde está la placa conmemorativa ni siquiera es el edificio original. En el año 1833, el propietario del inmueble, don Luis Franco quiso derribar la casa que estaba muy ruinosa, para edificar una de nueva planta. El 23 de abril de ese mismo año, cuando la casa se encontraba en proceso de derribo, Ramón de Mesonero Romanos escribió en el único periódico literario de la época, un articulillo en memoria del escritor y sobre el suceso de la demolición. Dicho artículo llamó la atención del rey Fernando VII quien propuso que se suspendieran las obras para que el Estado comprase el inmueble. Pero el propietario no cedió de ninguna manera y el desmonte se llevó a cabo. Una vez terminada la nueva construcción, se puso en la fachada un relieve con el busto de Cervantes y una inscripción rememorando su estancia y muerte en aquel lugar. La dirección es Calle Cervantes nº 2 , esquina con la calle León.



Por cierto como curiosidad también el origen del nombre de la Calle León.
Según cuenta la tradición hubo en esta calle un indio que tenía un león dentro de la jaula y que, a modo de espectáculo, lo enseñaba a la gente a un precio de dos maravedíes. La presencia de esta curiosa atracción terminó por bautizar la calle.
En el número 27 de esta calle, nació todo un Premio Nobel como Jacinto Benavente.


Límites del Barrio de las Letras
El barrio de las Letras, también llamado de los Literatos o barrio de las Musas, es un área sin entidad administrativa de la capital de España en el distrito Centro.
La zona queda delimitada, hacia el oeste, por la calle de la Cruz y la plaza de Jacinto Benavente; al este, por el paseo del Prado; al norte, por la carrera de san Jerónimo; y, al sur, por la calle de Atocha. Algunas de sus vías más emblemáticas son la plaza de santa Ana, la calle de las Huertas, la plaza del Ángel, la calle del Prado y la calle de Echegaray.


 Por si quieres saber más del barrio de las letras, sigue este enlace.


Para cenar nos fuimos al Bar La Campana, en la calle Botoneras 6, una de las calles que rodean la Plaza Mayor. El recorrido es: C/ León, C/Huertas pasando por la Plaza del Ángel, y calle Atocha.
Son 800 m. unos 10 minutos andando. 


Plaza del Ángel:
La Plaza del Ángel es uno de esos espacios coquetos, en los que se desprende un ambiente amigable en cualquier época del año y del día. Capaz de reciclarse con solvencia, no se encapricha con vivir de su intenso pasado. En los últimos años el trasiego de turistas que aporta el cálido Hostal Persal o el histórico Café Central, abierto en 1910 y cuyo futuro no está nada claro, han sido encargados, entre otros, de que la vida de esta explanada no decaiga ni un ápice. Anónima para muchos en su concepción de plaza, su pasado y su presente son su mejor aval para garantizar un futuro que, en el corazón de Madrid, es complicado asegurarse.


Haremos una mención especial del Bar donde cenamos: La campana.
Después de buscar y buscar el MEJOR BOCADILLO DE CALAMARES, por fin lo encontramos, por lo menos para nosotros.
¿Por qué, esta elección? Por la cantidad de calamares que ponen, porque el pan no es tan seco como los de otros sitios, por la rapidez y sobre todo la gracia y amabilidad del servicio, por lo rica que está la sidra y sobre todo por el precio, 2,70 €. Además si lo quieres para llevar, hay una cola especial que va súper rápida, incluso te los envuelven y preparan perfectamente. Nosotros los pedimos para llevar en el  AVE en el viaje de vuelta y fueron realmente bien envueltos.
Se  llama La Campana, supongo porque tienen una detrás del mostrador que hacen sonar con mucha gracia cuando el cliente deja propina (Bote). Aquí la Página web.

Con esto acabamos un largo, pero interesantísimo día.